La financiación universitaria para 2007 continúa sin estar cerrada

Tras varios sonoros desencuentros, el pasado año los rectores de las diez universidades públicas andaluzas acordaron con la Junta las grandes líneas del plan de financiación para el quinquenio 2007-2011. La gran noticia del pacto, tal y como trascendió a los medios de comunicación, fue la sintonía entre ambas partes para poner en marcha un modelo pionero en España, que vincula una parte fundamental del presupuesto autonómico para la educación universitaria -en torno al 30 por ciento- a la consecución de resultados concretos, como puede ser el aumento de número de alumnos bilingües; el crecimiento de los proyectos de investigación o el alza del número de docentes con sexenios.El acuerdo quedó fijado negro sobre blanco y finalmente, este mes, recibió el visto bueno del Consejo de Gobierno de la Junta. Sin embargo, el nuevo modelo de financiación todavía está lejos de estar cerrado. Las cifras del reparto concreto para 2007 aún no están pactadas y aún no se han iniciado las negociaciones bilaterales entre cada universidad y la Consejería de Innovación para adaptar los objetivos a cumplir a la realidad de cada institución de educación superior.

De hecho, lo que trascendió como gran novedad, la vinculación de la financiación de la universidad al cumplimiento de objetivos, no lo es tanto. Ya en el periodo anterior, de 2002-06, un 10 por ciento del total de los fondos de la Junta para universidades estuvieron condicionados a la obtención de resultados, si bien finalmente ni una sola universidad dejó de percibir ni un euro por incumplir los objetivos fijados en los contratos-programa.

Cuando ya se ha cruzado el ecuador de 2007, sobre la mesa lo único que hay en firme son las grandes cifras: la Junta aportará a las universidades el 0,96 por ciento del PIB en 2007, lo que supone 1.401 millones de euros, cantidad que irá en aumento paulatinamente hasta alcanzar el 1,05 del PIB en 2011. Pero todavía no se ha definido cómo será el reparto de los más de 420 millones de euros (el 30 por ciento del total) que se incluirán en el capítulo de financiación por objetivos durante el presente año.

Si bien los rectores y la Consejería de Innovación acordaron sin aparente dificultad cuáles iban a ser los indicadores de financiación vinculada a resultados, todavía no se ha llegado a un acuerdo -ni con la Junta, ni entre las propias universidades- en cómo se van a medir. Y es que algunos parámetros son fácilmente objetivables como el número de tesis leídas al año, la cantidad de mujeres catedráticas o el porcentaje de becas doctorales concedidas por el MEC. Pero hay otros cuya evaluación es tan complicada que cuando faltan pocas semanas para el inicio del nuevo curso todavía no se ha podido llegar al consenso, como es el caso de la medición del número de egresados que han encontrado trabajo de acuerdo con su formación; el porcentaje de estudiantes que han creado su propia empresa o la percepción que tiene el alumnado de la calidad docente de sus profesores.

Tan complicada está siendo la negociación que por el momento se ha preacordado dejar algunos valores casi a cero para 2007. Así, en el que va a ser el primer año de funcionamiento del modelo, en vez de medir el coeficiente de bilingüismo de los estudiantes o la implantación de las nuevas tecnologías de la información a través de indicadores como el desarrollo de participación digital de alumnos, bastará con que las universidades hayan aprobado planes propios para promover la calidad de sus enseñanzas o las nuevas metodologías docentes. Es decir, será suficiente con que las universidades hayan realizado una declaración de intenciones en algunas materias para poder pasar por caja.

Fuente: A. ALMÁRCEGUI - www.diariogranadahoy.com











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